
Mi vida se ha basado siempre en pequeñas cosas, si, pequeños detalles que hacen que una inconformista como yo decida a veces tomar rumbo sobre ciertas maneras de ver la vida.
Esos pequeños detalles se hacen inmensos en nuestro corazón, en nuestra alma, dentro de nosotros hay algo que no tiene nombre, sabemos que está ahí, es el lugar donde se esconden los sentimientos.
Ese lugar lo llenan mis amigos, mi familia la gente que me quiere y a la que quiero, las cosas que han hecho para estar a mi lado, las pequeñas tardes y los grandes días que se han formado teniendo como punto de referencia, sus presencias, los consejos, las locuras... pero también los errores, los defectos, las mentiras, las discusiones, los recuerdos agridulces de cada relación...
Se dice que todo lo que sucede, sucede por alguna razón pero a veces esa razón está oculta en dichos sentimientos. Esa razón son pequeñas cosas que hacen que las personas nos unamos y nos parezcamos, no en el físico ni en la apariencia si no en lo que somos por dentro, en lo que sentimos.
Da igual la edad, no importa lo que seamos, a mis dieciséis años he aprendido que lo único que nos hace persona son las cosas que no se ven a simple vista.
No hay comentarios:
Publicar un comentario